| Homenaje a mi guitarra |
|
|
|
|
Homenaje a mi guitarra
Contaba con escaso 6 años, cuando mi padre volvió de la ciudad y bajo del colectivo trayendo bajo el brazo la mejor sorpresa que podía existir para este niño.
Una guitarra que ilusión cuando la vi. Me emocione hasta el llanto. Al acariciar su cuerda sentí en mi dedos un alivio, su tapa de cedro laqueado me iluminaban de brillo al lado mío mi madre, mi madre que en esos tiempos tenia con la guitarra varios perjuicios. Siempre existía el temor que a la bohemia del canto se le sumara algún vicio quizás por las experiencia que mama había vivido cuando en noche de peñas mi padre mezclaba el canto con el vino. Ella esperaba su vuelta cargando de dolor el alma y el corazón de martirio pero pese a todo no puso piedra en mi camino.
Y ahí empecé a volar a bucear entre sus cuerdas en busca de algún sonido y fue el tío “Armando” el que me enseño “Arpegio de una milonga” para acompañar el canto que yo mame de chiquito. Fue su nobleza tal vez que al estar siempre dispuesta no se hiciera tan unido.
Me acompaño a todos lados vivimos intensamente todo tipo de experiencia conocimos muchos sitios hasta llegar a la costa a “San Clemente del Tuyu” para hacerle mas preciso donde fui a hacer temporada y a la noche con mi guitarra hacíamos pata ancha ganándonos el cariño de todos los allí presentes y también el de una moza que me miraba con brillo. Me acerque a saludarla y ni bien nos conocimos nos dimos cuenta al instante que algo había entre los dos y le robe su cariño.
Al tal punto que nunca mas nos separamos aunque no fue muy sencillo. Vivimos encrucijadas que nos deparo el destino y ahí estaba mi guitarra como atestiguando el momento por la pareja vivido y así llegaron los hijos y yo empecé a soñar que tal vez alguno de ellos retomara mi camino y recorriera escenarios aquellos que por alguna razón a mi me negó el destino.
Y fue el segundo de los varones que me acaricio el alma el si que le descubrió a mi guitarra el sonido que estaba en ella guardado como esperando el momento que alguien que lleve mi sangre desprendiera de sus cuerdas un cancionero exquisito hoy siento orgullo en mi pecho por eso cuando llegue el día de marcharme de este mundo volveré a estar con ustedes en cualquier reunión que sea donde halla un grupo de amigos compartiendo un asado y alguien pulse una guitarra se acordaran de mi nombre y de los lindos momentos que juntos hemos vividos |




